La huella ecológica es un indicador agregado definido como «el área de territorio ecológicamente productivo (cultivos, pastos, bosques o ecosistemas acuáticos) necesaria para producir los recursos utilizados y para asimilar los residuos producidos por una población dada con un modo de vida específico de forma indefinida».
Su objetivo fundamental consiste en evaluar el impacto sobre el planeta de un determinado modo o forma de vida y, comparado con la biocapacidad del planeta. Consecuentemente es un indicador clave para la sostenibilidad.
La ventaja de la huella ecológica para entender la apropiación humana está en aprovechar la habilidad para hacer comparaciones. Es posible comparar desde las emisiones de transportar un bien en particular con la energía requerida para el producto sobre la misma escala (hectáreas).
En resumen, la huella ecológica nos dice que muchas cosas mueren para que podamos vivir como vivimos.
Puedes calcular tu huella ecológica en el siguiente link:
http://www.miliarium.com/formularios/HuellaEcologicaA.asp
La mia fue: 455
Los planetas necesarios si todos fueran como yo: 3
sábado, septiembre 26, 2009
Calcula tu huella ecológica
Publicado por
mathcons
0
comentarios
lunes, agosto 31, 2009
La SEP contra la teoría de la evolución
Julio Muñoz Rubio
En estos tiempos de oscurantismo y emergencia de viejos fanatismos, la Secretaría de Educación Pública (SEP) nos ofrece una nueva y muy desagradable sorpresa en sus nuevos libros de texto para la materia de ciencias naturales de primaria: se trata de la mutilación de la teoría de la evolución. Una aberración más del gobierno panista, la cual ya no resulta sorprendente luego de constatar la obsesión de este gobierno por atacar día con día la cultura y la inteligencia e intentar imponer su concepción confesional y religiosa a toda la población de México.
Pues bien, en esta tesitura, un conjunto de personas carentes de la menor preparación en ciencia, ha mal redactado un texto dirigido a los alumnos de sexto de primaria en el que la teoría de la evolución queda reducida en mucho más de la mitad con respecto de la atención que merecía el texto anterior, aprobado en 1993 y elaborado por personas conocedoras, profesionales del tema. Se trata de un texto en el que el evolucionismo merece un tratamiento confuso, erróneo e incompleto, por decir lo menos. He aquí algunos de los imperdonables errores que contiene:
1. El creacionismo es tratado al nivel de las distintas teorías científicas sobre el origen de la vida: La generación espontánea, la panspermia y la teoría evolucionista de Oparin-Haldane son puestas todas al mismo nivel que las charlatanerías creacionistas. El creacionismo no es ninguna teoría; es sólo una especulación fantasiosa imposible de corroborar, no está basada en un hecho real que se pretenda explicar.
2. No existe la menor mención de la variabilidad al azar y de su herencia, los cuales son procesos (y conceptos) centrales en la teoría de Darwin. La selección natural es imposible de explicar si antes no se hace mención de esos dos procesos, porque solamente cuando las especies varían pueden seleccionarse las mejor adaptadas al medio de las que no lo están.
3. No se menciona ningún concepto de genética ni la relación de los hallazgos en esta rama de la biología con la teoría de la evolución. Hay que mencionar al respecto que en las primeras décadas del siglo XX tuvieron lugar entre los científicos interesantes debates sobre el carácter de la herencia y de la selección natural, que concluyeron con la emisión de la llamada teoría sintética, que unificó los conocimientos en genética provenientes de las investigaciones de Gregor Mendel con el modelo darwinista de evolución por selección natural.
4. En el texto se pone atención a los fósiles y a las extinciones como evidencia de las formas de vida pasadas. Pero eso no es necesariamente evolucionismo. Los fósiles son conocidos desde hace milenios sin que se diera una explicación evolucionista a su existencia. El científico francés Georges Cuvier (1769-1832) emitió la teoría llamada "catastrofismo", en la que explicaba que los fósiles eran evidencia de catástrofes y creaciones sucesivas que habían tenido lugar en la Tierra, negando toda implicación evolutiva. Fue Darwin quien encontró una evidencia de la evolución en el registro fósil relacionando las edades de fósiles semejantes entre sí y los sedimentos geológicos en los que se encuentran. Esta explicación está ausente en el texto de sexto de primaria.
5. No hay mención alguna sobre evolución humana. Eso abre las puertas a la interpretación del diseño inteligente, que plantea que el ser humano es demasiado complejo para ser explicado por procesos naturales y que por tanto (¡vaya falacia!) tiene que ser producto de la decisión de un ser supremo inteligente.
6. De la vida de Darwin no se explica casi nada, ni el viaje del Beagle ni las evidencias biogeográficas embriológicas y paleontológicas sobre la evolución, ni el principio del ancestro común y, desde luego, nada sobre su triunfo sobre las fuerzas oscurantistas y reaccionarias de su tiempo.
Debemos dar la señal de alarma: esta reducción de la teoría evolucionista es, en manos del panismo, el primer paso para, en un futuro no lejano, eliminarla de los planes de estudio o ponerla en el mismo nivel de las charlatanerías creacionistas, como se ha intentado en muchas partes de Estados Unidos o Italia. Omitir o deformar la enseñanza del evolucionismo en las escuelas primarias es sumir en la ignorancia y la mentira a la niñez de este país; es condenarla a ignorar una de las más certeras y trascendentales aportaciones a la ciencia y la cultura. Nadie, absolutamente nadie tiene derecho a hacer eso.
El panismo es insaciable en su ataque a la inteligencia. Encendamos los focos rojos. La defensa de la cultura, de la historia y de la ciencia es, hoy día, una de las tareas más importantes en México.
Publicado por
mathcons
1 comentarios
viernes, julio 31, 2009
ALGUNOS MITOS DEL CEREBRO
Ricardo Antonio Cuadra García
Las tecnologías basadas en imágenes por resonancia magnética y estimulación magnética transcraneal, han contribuido a entender las funciones de nuestro cerebro. Uno de los mitos más populares acerca del cerebro es aquel que establece que los humanos no lo usamos más del diez por ciento. Según Sandra Aamodt y Sam Wang, en su libro “Entra en tu Cerebro” este mito se popularizó con los libros de autoayuda de Dale Carnegie, nos imaginamos que esta información servía para que las personas aspiraran a usar más del diez por ciento de las neuronas. De hecho este mito no corresponde con la realidad, pues los avances muestran que los humanos usamos el cien por ciento de nuestro cerebro. Según el neurocientífico portugués Antonio Damasio “el cerebro constituye un modelo de órgano integrado”. Lo mismo manifiesta Paul Maclean en su teoría del “cerebro trino” en los humanos. (réptil, limbito y neocorteza) En todas las áreas del cerebro se producen las fuerzas electro-químicas de las sinapsis. La forma de funcionar del cerebro es a través de impulsos eléctricos que estimulan neuronas, las cuales estimulan las reacciones químicas de los neurotransmisores (dopamina, serotonina, cortisol, etc). La energía eléctrica que utiliza el cerebro es equivalente a la que utiliza un bombillo del refrigerador de nuestras casas.
René Descartes manifestaba “pienso luego existo”, contribuyendo así a la creación del mito de la dualidad mente-cerebro. Antonio Damasio, difiere del filósofo francés con su enunciado “lo correcto es, existo luego pienso.” La dualidad mente-cerebro es una quimera. Refuerza el filósofo científico Mario Bunge cuando declara que la mente es el cerebro en marcha.
Otro mito es que las pérdidas neuronales son irrecuperables. El mito tiene su base real porque las neuronas que se mueren no se pueden revivir, pero si pueden ser sustituidas por nuevas neuronas que a través de su vida va creando el ser humano. A este concepto se le denomina “cerebro neuroplástico”. Se ha observado que en muchas lesiones cerebrales, nuevas neuronas hacen el trabajo de neuronas muertas. El premio Nóbel de fisiología Dr. Gerald Edelman profundiza más en el tema proponiendo el “Darwinismo neuronal”, donde establece que las neuronas también compiten entre sí, y la selección natural premia a algunas y castiga a otras. La primera gran pérdida de neuronas los humanos la sufrimos en los dos primeros años de vida. A los dos años de vida, se produce un “chapodo” de conexiones neuronales y sobreviven las que pudieron “congeniar” con los sentidos. Muchos neurocientíficos ligan esta pérdida de neuronas, a la amnesia infantil en los primeros años de vida así como también la famosa “muerte de cuna”.Por ello, no recomiendan la sobre estimulación de los bebés menores de dos años, llevándolos a lugares donde la sobre estimulación es parte del ambiente ya que pone en riesgo a los bebés, pues estos no han terminado de hacer el “cableado” de su red neuronal para su supervivencia. Igualmente dañinos pueden ser programas de muñequitos animados con flashes o movimientos acelerados. Pero también la falta de estímulos es perjudicial, ya que puede hasta atrofiar algunos sentidos. Un balance es la solución óptima sustentado en la estimulación y el cariño de sus familiares.
La evolución ha permitido al cerebro humano hacer suposiciones rápidas para lograr la supervivencia de la especie. Particularmente, para detectar la más leve señal de peligro y huir. Para ello, por ejemplo, se ligan visiones parciales con recuerdos preestablecidos y así se completa la imagen en la corteza visual. El ojo humano dispone de poca área de visión y de enfoque, de hecho tenemos pésima visión periférica. Sólo desde un pequeñísimo agujero llamado fóvea, ubicado en el centro del ojo, vemos claramente. El tamaño de la claridad absoluta que alcanza la fóvea según John Ratey, autor del libro “Cerebro: Manual de instrucciones”, es no mayor que la uña del dedo gordo. De lo demás sólo fragmentos incompletos recibe el ojo humano, el cerebro supone el resto y completa la información. De esta debilidad de una incompleta visión, se valen los magos para sorprendernos con sus actos extraordinarios. El punto que establece la neurociencia nos lo aclara Aamodt y Wang, “el cerebro nos miente”. Los testigos oculares en los juicios cada vez están siendo más cuestionados por los tribunales de justicia de los países desarrollados. La causa se debe a que cada vez les es más fácil a los hábiles abogados apelar a los defectos de los relatos de los testigos apoyándose en la ciencia.
Un descubrimientos muy interesantes sobre el cerebro humano, son las neuronas espejo, ubicadas cerca de la zona de Broca, la cual está ligada a la sintaxis y el habla. Las neuronas espejo son las encargadas de la imitación de instrucciones entre los humanos, de hecho están bien involucradas en el proceso de aprendizaje y sobre todo en el aspecto emocional de la empatía.
Un mito muy común es el que establece que las mujeres son peores que los hombres en matemáticas. Si bien es cierto que algunos estudios han demostrado que los hombres sacan mayor puntaje en el grupo de mejores matemáticos, también es cierto que el hombre también saca mayor puntaje en el grupo de menor rendimiento, mientras que las mujeres se mantienen constantes en los grupos promedio. Esto sugiere que en las matemáticas puede haber una influencia cultural en materia de género. Las mujeres presentan de hecho mejor conexión entre hemisferios que el del hombre, pues este último tiende a priorizar sus conexiones a la especialización del hemisferio izquierdo (si se es zurdo el derecho). La mejor interconexión hemisférica de las mujeres se debe a que su cerebro presenta un “corpus callosum” más grueso que el hombre, esto según algunos científicos por los efectos de la testosterona en el varón, sustentado en los mayores casos de autismo masculino, caracterizado por la atrofia de las conexiones inter-hemisféricas.
Otro mito muy divulgado es que el ser humano puede tomar decisiones sin tomar en cuenta las emociones. Las decisiones lógicas racionales puras no existen para la nueva neurociencia. En todas las decisiones interviene nuestra parte emocional del cerebro, donde la amígdala juega un rol de primer rango junto al hipocampo. La amígdala una zona de forma almendrada, registra las emociones fuertes y los recuerdos ligadas a estas. La amígdala es el centro del miedo en el cerebro y activa neurotransmisores que producen efectos somáticos evidentes en todos los mamíferos. En los humanos la amígdala como parte del sistema límbico, interactúa con el lóbulo pre-frontal para producir el comportamiento humano.
Cada vez son más los misterios que la neurociencia va descubriendo, a la par que se van ligando a múltiples disciplinas del saber humano. La neurociencia se presenta como pivote del conocimiento más de dos mil años después de que en el templo de Delfos se inscribiera la frase: “conócete a ti mismo”.
Publicado por
mathcons
0
comentarios
martes, junio 30, 2009
EL SEXO SOCIAL
Eudald Carbonell
Cada vez más observamos comportamientos afines o análogos entre los diferentes géneros del orden de los primates. Mientras que a nivel genético vemos que los chimpancés (Pan troglodytes) y nosotros, nos distinguimos en un 9%, a nivel social y cultural existen diferencias difícilmente computables, pero conductas parecidas.
Un estudio recientemente publicado en la revista Plos one, liderado por Christophe Boesch y Cristina Gómez, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig (Alemania) explica la relación que existe entre compartir la comida y la actividad sexual entre machos y hembras de una misma especie del género Pan.
Efectivamente, la observación del comportamiento de chimpancés en el trabajo de campo llevado a cabo durante dos años en el parque nacional de Tai, en Costa del Marfil, África, ha permitido registrar 90 episodios de caza y 262 de compartir carne y la misma cantidad de cópulas entre machos y hembras.
Se ha podido constatar, según los investigadores, una correlación importante entre el regalo de carne a las hembras por parte de machos cazadores y la cópula con éstas como consecuencia de esta interacción.
El sexo, sin duda juega un papel relevante en las relaciones sociales entre los primates. Con él se incrementa la sociabilidad de las especies de los diferentes géneros y, además de ser una garantía de reproducción de las poblaciones, puede convertirse en una fuente de poder. Los mejores cazadores entre los machos, pueden tener un rango mayor y cubrir a más hembras.
De esto se puede deducir, que los genes de los mejores cazadores tienen una mayor probabilidad de extenderse, dado que independientemente de que las hembras estén o no en celo, son más accesibles a los machos que demuestran su capacidad de ser generosos con ellas.
Los chimpancés son promiscuos y no establecen relaciones monógamas continuadas, pero tampoco las hembras mantienen relaciones sexuales con todos los machos del grupo. De manera natural, pero también por evolución del comportamiento, las hembras seleccionan en muchos casos a los machos por su capacidad de facilitarles energía. Los animales que son capaces de compartir, también pueden ser los más competentes. Una hembra siempre saldrá más beneficiada de la relación con especímenes más competentes, en general mejor dotados socialmente para transmitir sus genes.
Compartir el alimento puede servir para incrementar las interacciones, de esta manera, existen ganancias para los especímenes que practican esta actividad. Realizar este tipo de acción es un valor añadido a la capacidad de adaptación individual que debe haber sido seleccionada evolutivamente. La selección natural actúa positivamente sobre estos especímenes.
Muchas de las conductas humanas han sido seleccionadas de forma natural y también de forma cultural. Es posible que este comportamiento que se da en cazadores-recolectores actuales, del tipo que se ha observado en los Chimpancés de Tai, sean aún atavismos mantenidos por el tipo de función social y económica que estructuran las poblaciones.
(Artículo publicado originalmente en la bitácora Sapiens)
URL: http://www.elmundo.es/elmundo/2009/04/20/sapiens/1240216513.html
Publicado por
mathcons
0
comentarios
domingo, mayo 31, 2009
DOSCIENTOS AÑOS NEGANDO A CHARLES DARWIN
Óscar Santamaría
(Artículo publicado originalmente en el diario Público)
"Creemos firmemente que Dios creó al hombre y todo lo que hay sobre la faz de la tierra. Y en mi opinión, es lo suficientemente poderoso como para haberlo hecho en un par de días". Rob Koke, pastor de Shoreline Christian Center , no duda ni un segundo. Estamos en Texas, uno de los estados donde la teoría del creacionismo tiene más seguidores y donde Darwin es considerado por muchos "un hombre peligroso".
Enfundado en americana y vaqueros negros, camiseta roja y botas de cowboy, el fundador de esta megachurch a las afueras de Austin encabeza una congregación de 12.000 fieles. Un soleado domingo de febrero, el salón principal del inmenso recinto acoge a 5.000 creyentes que han venido a escuchar su sermón, claro y directo, sin liturgia, salpicado con anécdotas y bromas. Nada que ver con una misa al uso, y mucho con una charla de autoayuda y superación personal. Los asistentes entregan donaciones a golpe de chequera mientras los pastores auxiliares reparten kleenex a quienes lloran después de confesarse en esta enorme iglesia a medio camino entre un centro comercial (con cafetería y tienda de recuerdos cristianos) y una sala de conciertos (el sermón es amenizado por seis cantantes y una banda completa que interpreta canciones religiosas a ritmo de rock, rap y reggae).
Ya sin micrófono inalámbrico y más relajado tras bajarse del escenario, Koke se muestra prudente, sin querer molestar a ninguno de los miembros de su iglesia. Por eso es comprensivo con quienes se alejan del creacionismo clásico y admiten que ha habido algún tipo de evolución (eso sí, dirigida por Dios), frente a los que creen ciegamente en lo que cuenta el Génesis: es decir, que Dios creó al mundo y al hombre en una semana.
"Necesitaría más fe para creer en la evolución que para creer que todo lo ha hecho Dios"
"Dentro de nuestra amplia familia hay diferentes opiniones, pero nadie duda de que somos producto de un Creador Divino. Nosotros no nos posicionamos sobre el cómo, sino sobre el quién, y en eso no hay discusión posible. Todo tiene un autor, un creador: este bolígrafo, la grabadora, una botella de agua... De hecho, yo necesitaría más fe para creer que todo es producto del azar y la evolución que para creer que lo ha hecho Dios". Koke, de origen holandés, se disipa cuando trata de explicar las "pruebas" que sostienen sus afirmaciones, que echan por tierra la teoría de la evolución de las especies.
Más claro lo tiene Carl Baugh, director del Museo de Evidencias del Creacionismo en Glen Rose, un pueblecito a una hora al sur de Dallas. Este paleontólogo con varios títulos en Teología lleva desde 1985 trabajando para demostrar científicamente que el mundo fue creado por Dios, algo de lo que tampoco tiene ninguna duda. Su discurso es sólido, plagado de tecnicismos científicos.
Modelo bíblico
Durante el tour por su minúsculo y destartalado museo repite que sus experimentos, tanto sobre el terreno como en el laboratorio, han sido certificados y contrastados. Una de las principales pruebas que aporta para desmontar a Darwin son dos huellas que demostrarían que los dinosaurios y los hombres coexistieron. De ser cierto, los evolucionistas estarían en serios aprietos. Una de las huellas, encontrada cerca del museo en los años cincuenta, muestra la pisada de un humano sobre la de un dinosaurio. La otra, hallada en el año 2000, es la de un dinosaurio sobre la de un humano.
Con un currículum de varias páginas y decenas de excavaciones a sus espaldas, Baugh reconoce que antes de llegar a Glen Rose era un "moderado" seguidor de la teoría de la evolución. Pero sus descubrimientos le hicieron cambiar de idea. "Cuando me di cuenta de que los dinosaurios y los hombres habían vivido juntos no pude dormir en cuatro días. Todas mis creencias se vinieron abajo", explica con voz pausada, arqueando las cejas.
Los dinosaurios se extinguieron, dice el paleontólogo Carl Baugh, por el Diluvio Universal
Otro de sus experimentos, ya en el laboratorio, le ha llevado a descubrir que toda la información genética viene dada y que no son las condiciones atmosféricas ni la selección natural -como expone Darwin- lo que explicaría la evolución. Pero, entonces, ¿qué pasó con los dinosaurios? Se extinguieron, dice, en el Diluvio Universal que narra el Génesis. "Los únicos seres vivos que se salvaron gracias al Arca de Noé son los que existen actualmente en el mundo". Y es aquí donde Baugh, que ha dado conferencias para científicos de la NASA, tira de la Biblia y se posiciona en el creacionismo clásico, el que cifra en entre 6.000 y 8.000 años la edad del planeta Tierra. "Nosotros demostramos científicamente que el modelo bíblico de la creación es cierto", apunta con una amable sonrisa.
Más combativos son los expertos del Institute for Creation Research o instituto para la investigación de la creación (ICR), situado en un polígono industrial en la periferia de Dallas, a tres horas en coche de Austin. Bruce Wood es el director de comunicación del centro fundado por Henry Morris, considerado el padre del movimiento creacionista moderno. Es el ala dura, la derecha ultrareligiosa que no disimula su agenda política. No sólo desprecian a Darwin, sino que descalifican a aquellos cristianos que creen que Dios no hizo el mundo en seis días y que utilizó algún tipo de evolución en la creación del hombre. "Les han lavado el cerebro", insiste Wood.
"¿Cree en Dios?"
En el ICR, puntero en la investigación y promoción del creacionismo, están a la defensiva. Y piden sin disimulo la unión a su causa. Al finalizar la visita por el centro -tres edificios donde trabajan unas 40 personas- aparece el director, Lawrence Ford, que con tono áspero lanza varias preguntas. "¿Cree en Dios? ¿Cree en el Génesis? ¿A quién apoya su periódico, a Obama o a Bush?". Con recelo, da por acabada la charla, después de soltar: "La prensa europea siempre nos malinterpreta". "Todo lo que tengo que decir está en la revista", concluye Ford en referencia al último número de Acts & Facts , dedicado a contradecir a Darwin en su 200 aniversario.
Desde el ICR aseguran que su fe "no es ciega", que se basa "en evidencias y hechos". "Miramos a la tierra, a los animales, al hombre, y no encontramos la forma de que la evolución pueda explicar todo lo que existe, su increíble complejidad", explica Wood, quien, ante un cuadro con mariposas disecadas, afirma: "La naturaleza no puede ni tiene necesidad de crear tanta riqueza de colores, tanta belleza... Todo esto no puede ser fruto de la casualidad". El resto de sus pruebas para demostrar que están en lo cierto las sacan, de nuevo, de la Biblia. Ahí, en la interpretación literal del Génesis, es donde están todas las respuestas.
Uno de esos cristianos impuros de los que hablan en el ICR sería Justin Marston, británico de 31 años que se mudó hace dos a Texas. Este químico de formación, que fue el científico más joven en publicar con 18 años en Nature, va cada domingo a la iglesia que dirige Rob Koke. Marston es de los creacionistas que creen en la evolución. "Pero dejando claro que fue Dios quien escogió la evolución natural para crearnos. Y yo no voy a ser quien para contradecirle".
"En estos tiempos de crisis, lo más rentable es invertir en el Reino de Dios"
Marston, que insiste en recordar que la fe y la ciencia no siempre están reñidas, intenta responderse a la pregunta clave: ¿de dónde venimos?. "Los evolucionistas seguidores de Darwin no se detienen en esa cuestión. Es más, niegan la existencia de Dios". Antes de marcharse a casa a ver la Super Bowl, hace su donación a Shoreline Christian Center, con las palabras de su fundador aún en el aire. "En estos tiempos de crisis, lo más rentable es invertir en el Reino de Dios".
URL: http://www.publico.es/ciencias/198450/doscientos/anos/negando/charles/darwin
Publicado por
mathcons
0
comentarios
sábado, abril 25, 2009
Sueños proféticos
La naturaleza perturbadoramente cercana de las predicciones que hacen los llamados "sueños proféticos" son campo fértil de engañabobos, autoengañados y crédulos por igual. También son tema muy común cuando en las reuniones llega la hora de hablar de lo "paranormal".
Pero como bien explica John Allen Paulos en su libro "El hombre anumérico" (lectura muy recomendada por cierto), " la coincidencia permite dar una explicación más racional de tales experiencias".
Allen nos invita a suponer que la probabilidad de que un sueño coincida en unos cuentos detalles claros con una secuencia de hechos de la vida real es de 0.0001. Si suponemos que la probabilidad de un sueño premonitorio un día es independiente de otro día, tenemos que en un año la probabilidad de no tener sueños proféticos ni un sólo día es de (0.9999)^365=0.964; lo que se traduce que en un año el 96% de la población sólo tendrá sueños fallidos, y aproximadamente el 4% tendrá al menos 1 sueño profético.
Multiplicado por la población de cualquier país, la cantidad de gente con sueños proféticos es bastante alta. Lo raro no es entonces que ocurran los sueños proféticos, al contrario, raro sería que no los hubiera.
Publicado por
mathcons
3
comentarios
Categorías: ciencia, escepticismo
miércoles, abril 15, 2009
Celebrando al nazareno
Y ahora la imagen qué responderá la pregunta que todo hombre de fe se ha hecho:
¿Qué tal si Jesús hubiera resucitado...como algo más?
Publicado por
mathcons
1 comentarios
martes, marzo 31, 2009
MYERS Y LA PSICOLOGÍA CIENTÍFICA
José María Soler
“Un escéptico es una persona dispuesta a cuestionar cualquier afirmación que pretenda ser cierta, exigir claridad en la definición, coherencia en la lógica y una demostración adecuada”
Paul Kurtz, filósofo,
El investigador escéptico, 1994
“ Un científico debe tener libertad para formular cualquier pregunta, para dudar de cualquier afirmación, para buscar pruebas, para corregir cualquier error.”
J.Robert Oppenheimer, físico.
Life, 10 de Octubre de 1949.
El libro de David G. Myers “Psicologia” plantea claramente la necesidad de una actitud científica en psicologia para obtener resultados fiables. Esto podria aplicarse a la mayoria de disciplinas del conocimiento, salvo evidentes excepciones como por ejemplo el arte.
En el libro Myers ilustra muy bien porqué debemos rechazar la intuición y el “sentido común” (sea lo que sea esto) si queremos avanzar de forma sólida en nuestros conocimientos. El dejarnos llevar por nuestro sentido común y nuestras intuiciones nos lleva a menudo a cometer errores graves o a sacar conclusiones equivocadas por la ausencia total de pruebas que respalden su veracidad. Lo que “nos dicta el corazón” o “nuestras entrañas” o nuestro “sentido comun” o nuestras experiencias personales, no son más que , como mucho, datos anecdóticos de escaso valor que no aportan ninguna solidez a nuestro conocimiento y nos llevan por un camino bastante desviado que nos aleja de “la verdad”, en contra de lo que algunos gurus y sus seguidores nos quieren hacer creer.
Dice Myers : “Hay dos fenómenos- el sesgo retrospectivo y el exceso de confianza en nuestros juicios- que ilustran porque no podemos confiar solamente en la intuición y el sentido común. El cuestionamiento crítico que fluye a partir de un enfoque científico, basado en la curiosidad, el escepticismo y la humildad, ayuda a separar el sentido del sinsentido. Los psicólogos, al igual que todos los investigadores, utilizan el método científico para construir teorias que organizan las observaciones e incluyen hipótesis comprobables.” (Myers, D.: Psicologia . Ed. Panamericana. 2006).
En el fondo, todo esto va de saber separar, en nuestra viada diaria, la realidad de la ilusión y la verdad de la falsedad. Algunos se han esforzado en descubrir y aprender sobre la realidad del mundo que nos rodea y otros siguen alimentando un mundo lleno de ilusiones (cuando no de falsedades y estafas) en el que cualquier cosa imaginable puede “encajar” como real si les conviene, si se “lo pide el cuerpo” o si asi se sienten más seguros o tranquilos al evitar que se tambalee el entramado de ideas en el que sustentan su vida.
Cuando en nuestra vida cotidiana intentamos separar realidad de ilusión o certeza de error (o de falsedad) nuestra intuición no es suficiente y nuestro “sentido común” (sigue costándome saber que es esto de lo que todo el mundo habla) tampoco. La psicologia experimental lo demuestra feacientemente. El factor humano incluye demasiadas veces el error (“errare humanum est”) como para considerarlo una herramienta fiable. La tendencia que tenemos a sesgar la información, la falibilidad de nuestros sentidos y de la interpretación que hacemos de nuestras percepciones sesgadas por nuestros prejuicios, asi como los “pecados” de nuestra memoria que transforma nuestros recuerdos, nos hace personajes poco fiables para generar conocimiento partiendo únicamente de nuestro pensamiento (Platón se equivocaba).
A pesar de que la psicologia demuestra hasta la saciedad las afirmaciones que acabo de hacer, todavia hay quien propugna con gran fe (ciega por supuesto y por lo tanto irreal) que debemos confiar en nuestra intuición, como Luky Skywalker confia en “La fuerza” en La Guerra de las Galaxias. No creo que los pilotos de aviación esten muy de acuerdo, seguro que prefieren confiar en sus instrumentos de vuelo.
A los que confian en su intuición Myers les propone un par de sencillos ejercicios:
-Imaginemos que dobla una hoja de papel (0.1 mm de grosor) 100 veces sobre si misma. ¿Qué grosor aproximado tendría una vez doblada?1.
-Dado nuestro año de 365 dias, un grupo necesita 366 personas para asegurar que, al menos dos, coincidan en su fecha de nacimiento. ¿De que tamaño debiera ser un grupo para tener un 50% de probabilidades de hallar una coincidencia en la fecha de cumpleaños?2.
Otro de los elementos que nos induce a error es el denominado “sesgo retrospectivo”.
El sesgo retrospectivo es la tendencia a creer, despues de conocer un resultado, que lo podriamos haber anticipado. (Tambien se conoce como el fenómeno: “Yo ya lo sabia desde el principio”).
Myers explica diferentes trabajos de psicologia experimental en los que se demuestra que cometemos fallos a causa de la confianza que nos genera el pensar que algo lo sabiamos desde el principio. Destaco unos pocos de estos:
A un grupo de personas se les da el presunto resultado de un estudio que concluye que: ”Los psicologos han averiguado que la separación debilita la atracción romántica; como dice la frase, ojos que no ven corazón que no siente”. A otro grupo de personas se les proporciona el presunto resultado de otro estudio que preconiza justamente lo contrario:
“Los psicólogos han descubierto que la separación refuerza la atracción romántica; como dice la frase, la ausencia del amado inflama el deseo”.Se les pide a ambos grupos que expliquen por qué esto podría ser cierto. Ambos encontrarán razones de “sentido común” que explican las conclusiones que se les han proprocionado. Es evidente que existe un problema cuando el “sentido común” permite llegar a conclusiones opuestas, además, en general, la mayoria de personas de ambos grupos afirmarán que :”esto yo ya lo sabia”.
Parece que el sentido común o la intuición no nos conduce al conocimiento de la realidad sino a la explicación que más nos conviene.
Se escogió a testimonios de ruedas de reconocimiento policial que dudaron en el momento de reconocer al presunto culpable. Cuando se les comunicó que habian acertado, la mayoria estaban convencidos de haberlo reconocido sin dudas, de haberlo sabido desde el principio.
A un grupo de 352 estudiantes se les mostró el video poco nítido de una persona que entraba en un almacén justo antes de asesinar al guardia de seguridad. Posteriormente se les facilitaron diferentes fotografias para que intentaran reconocer al asesino (ninguna de ellas correspondia al culpable). Se escogieron a algunos miembros del grupo y se les comunicó que habian acertado con la identidad del asesino. Se mostraron muy seguros de haberlo reconocido sin dudas desde el principio. Parece que el “sentido común” se muestra muy sólido cuando los hechos ya han sucedido y nos los han explicado. Esta percepción retrospectiva distorsionada hace que nos volvamos excesivamente confiados en nuestra capacidad cuando la realidad demuestra que deberiamos desconfiar, y mucho, de ella.
El sesgo retrospectivo es uno de los errores que hacen evidente la necesidad de la investigación científica en psicologia. Debemos huir del interpretativismo y la intuición y basárnos en los principios que rigen la investigación científica que busca la comprobación mediante pruebas objetivas.
A veces, la “intuición de la abuela” falla. Basada en innumerables observaciones superficiales nuestra intuición nos ha llevado a creer que la luna llena propicia los partos o las crisis en los enfermos mentales, que los sueños predicen el futuro, que la familiaridad fomenta el desden y un sinfín de afirmaciones más que el trabajo cuidadoso y seguro de la ciencia ha demostrado que son falsas.
Nuestro acceso al conocimiento no solo esta sesgado por nuestro sentido comun, los “pecados” de nuestra memoria, nuestras intuiciones o nuestras interpretaciones (la realidad tal como la vemos versus los hechos tal como son) sino por nuestra tendencia a confiar excesivamente en nuestras capacidades, por nuestra tendencia a pensar que sabemos más de lo que sabemos: “No nos gusta su sonido. Los conjuntos de guitarra estan desapareciendo” (Compañía de discos DECCA cuando se negó a firmar un contrato de grabación con los Beatles en 1962). “El teléfono puede ser apropiado para nuestros primos norteamericanos, pero no aquí, ya que tenemos un adecuado servicio de mensajeros” (Un grupo de expertos británicos que evaluó la invención del teléfono). “No podrian acertarle ni a un elefante a esta dist...” (Últimas palabras pronunciadas por el general John Sedgwik durante una batalla de la guerra civil norteamericana, 1864).
El sesgo de confirmación y la finalidad del funcionamiento de nuestro cerebro a lo largo de la evolución tampoco nos ayudan a conocer las cosas tal como son sino más bien como nos conviene que sean. Llamamos “sesgo de confirmación” a la tendencia que tenemos a aceptar la explicación o conclusión que mejor encaja con nuestras ideas preconcebidas o nuestras necesidades emocionales sin un cuestionamiento crítico. Esto nos lleva a “seleccionar” negativamente la información de forma que rechazamos hipótesis o datos que podrian llevarnos a un mejor conocimiento de la realidad sencillamente porque “no nos convienen”. Uno de los muchos ejemplos claros que hacen referencia a este sesgo es el del tema de los partos y la Luna llena: existe la absurda idea de que la Luna puede tener algún influjo sobre el comportamiento de las personas (una superstición dentro del ámbito de la no menos absurda astrologia).Hace pocos años se efectuó una encuesta en la que se preguntaba a médicos, comadronas, policias y personal sanitario de urgencias si creian que era cierta la antigua idea de que durante las fases de Luna llena se producian más partos. La mayoria respondieron que si. Varios estudios retrospectivos analizando el número de partos y la fase lunar en la que se habian producido (se analizaron más de 50.000 partos consecutivos), demostraron que no habia ninguna relación entre ambos fenómenos. Entonces, ¿porqué todas aquellas personas habian estado creyendo justo lo contrario a lo que la evidencia demuestra?, aquí es donde entra en juego el sesgo de confirmación. Tenemos una idea preconcebida y solo prestamos atención a los hechos que la confirman pero no a los que la contradicen. Las noches con muchos partos en las que , al mirar al cielo veiamos Luna llena confirmaban nuestra idea preconcebida y las registrabamos claramente en nuestra mente, las demás noches o fases lunares, pasase lo que pasase no eran objeto de nuestra atención. Solo la coincidencia de nuestra idea preconcebida con el fenómeno de la Luna llena provocaba un “¡ajá! Que se interpretaba inmediatamenete con fuerza como la confirmación (falsa) de esa idea. Este es solo uno de muchos ejemplos de cómo el sesgo de confirmación nos lleva a seleccionar la información a nuestro antojo o conveniencia llevandonos a conclusiones erróneas. Es dificil ver el penalty cuando lo pitan en contra de nuestro equipo y mucho más dificil rechazar ideas que han sido pilares de nuestro entramado de ideas personales. Parece que tendamos más a construir nuestro propio mundo que averiguar como es en realidad.
Algunas investigaciones en neurociencias cognitivas y en antropologia cognitiva aportan cada vez más evidencias que demuestran que el cerebro ha ido evolucionando en relación con una mejor adaptación al medio y esto no coincide necesariamente con una visión más precisa de la realidad. Un homínido en medio de la selva, rodeado de depredadores debe muchas veces actuar de forma rápida guiado por pequeños indicios (intuiciones) para iniciar una huida que le salve la vida. Un pequeño ruido u olor será interpretado como una señal de alarma que desembocará en una actitud de huida inmediata que la mayoria de las veces seria injustificada, pero nuestro cerebro prefiere aceptar esos falsos positivos con tal de evitar un solo error que podria costarnos la vida. Nuestro cerebro busca la supervivencia por encima del conocimiento de la realidad. Nuestro cerebro, a veces, nos engaña (como dice Fco.Rubia) y también nos proprociona explicaciones fantasiosas, ad hoc, para sobrevivir mentalmente a algunos fenómenos. ¿Qué debió suceder en la mente de los primeros homínidos cuando tomaron conciencia de la certeza de la muerte? ¿Qué pudo provocar la convivencia con tanta incertidumbre a su alrededor? ¿Era todo esto soportable o fueron necesarias expliaciones fantasiosas, como los mitos?.
En el libro de Myers se citan diferentes estudios que evidencian este exceso de confianza en nuestras capacidades.
Hasta aquí se explica como ese conocimiento basado en nuestra “impresión”, en nuestra intuición, el sentido común y la “sabiduria popular” se ha demostrado que nos conduce a errores y falsas creencias en la mayoria de ocasiones. A muchos nos gustaria que no fuese asi, pero si queremos acceder a un conocimeinto fiable no tenemos más remedio que aceptar el trabajo duro y meticuloso de la demostración objetiva, de la búsqueda de pruebas. Requiere mucho más esfuerzo que aceptar las cosas simplemente porque “nos causan buena impresión”, porque encajan bien en lo que previamente veniamos creyendo, o porque hemos tenido una intuición y, por supuesto, “nuestras intuiciones nunca fallan”. Aceptamos con mucha más facilidad aquello que afianza nuestras creencias previas y nos mostramos mucho más críticos con lo que las cuestiona.
Vayamos por último a explicar otra forma de argumentar muy instalada en nuestro pensamiento y que tambien conduce a conclusiones erróneas con mucha frecuencia. Se trata de la generalización a partir de lo anecdótico. Algo que va en contra del razonamiento lógico formal mas elemental pero que a menduo se arguye como razón de peso cuando en realidad es un desvio de la razón. Algunas personas convierten hechos anecdóticos, personales o no, en pilares del conocimiento. Un ejemplo claro se da cuando analizamos la eficacia de algunas “medicinas” alternativas (lo de las comillas es porque no se deberia llamar medicina a algo que no cura), en estos casos muchas personas las defienden con un argumento muy representativo de la falacia que nos ocupa y te sueltan la famosa frase: “pues a mi me funciona” o “yo me lo tomé y me fue muy bien”, este tipo de respuestas demuestra la poca capacidad para seguir un pensamiento manteniendo el rigor en la lógica argumental. Este tipo de personas no entienden que para hacer esa afirmación es necesario demostrar una relación de causalidad entre el uso de la terapia y su mejoria y que no basta para eso con una coincidencia en el tiempo ( no es el canto del gallo el que hace salir el sol) ni con una anécdota personal, no acaban de entender que su mejoria podria ser debida al puro azar y que para demostrar una relación de causalidad las matemáticas nos enseñan que la muestra debe ser mucho más grande que la única de nuestra experiencia personal. Imaginemos un barril lleno con cien mil bolas de tres colores, no sabemos en que proporcion se encuentran, ahora imaginemos que extraemos una bola y es de color rojo, ¿puede ser la conclusión que el barril esta lleno de bolas de color rojo?. Imaginemos una encuesta de intención de voto en la que se entrevista a una sola persona, ¿tendría algún valor?.
Como dice Michael Hanlon “La evidencia anecdótica, si bien no es totalmente desperciable, en la mayoria de las ocasiones es el enemigo de la razón”.
Si alguien quiere saber cuanto pesa una sandia puede sospesarla entre sus manos y pensar: “creo que pesa unos cuatro kilos”o bien puede utilizar una balanza bien calibrada, pesar la sandia y saber que pesa cuatro kilos setecientos cincuenta gramos.
La actitud cienífica nos lleva a ser abiertos pero no crédulos, a ser escépticos pero no cínicos, a un escepticismo curioso y humilde que nos dispone a renunciar a nuestras ideas si las pruebas nos demuestran que estabamos equivocados. Esto nos ayuda a distinguir la realidad de la fantasia. En definitiva, lo que importa no es nuestra opinión o la de otros, sino las respuestas que nos aportan las pruebas a nuestros interrogantes.
El pensamiento crítico va unido a la actitud científica, Myers lo define muy bien: “El pensamiento crítico examina los supuestos, discierne los valores ocultos, evalúa las pruebas y valora las conclusiones. Tanto cuando leen las noticias como cuando escuchan una conversación, las personas con pensamiento crítico se formulan preguntas. Como científicos, sienten curiosidad.¿Cómo es que el que afirma algo llegó a saberlo? ¿Cuál es el objetivo de esa persona? ¿La conclusión esta basada en datos anecdóticos y en sensaciones viscerales o en pruebas fiables? ¿Esta prueba justifica una conclusión de causa y efecto? ¿Qué explicaciones alternativas puede haber?
Todas estas reflexiones previas nos plantean la inseguridad que deberian producirnos las afirmaciones basadas en corazonadas, intuiciones, revelaciones, impresiones, interpretaciones personales y otros argumentos similares que muchas personas consideran pilares de acceso al conocimiento. Pilares de barro que se derrumban en cuanto los sometemos al analisis crítico objetivo, al “peso de la prueba”.
Nos damos cuenta de que tenemos que huir de esa mezcolanza de argumentos falaces que nos mete en un laberinto de errores del que a veces no sabremos volver. Hemos de distinguir claramente cuando estamos creyendo y cuando estamos sabiendo.
Si tenemos pasión por el saber no querremos engañarnos ni que nos engañen, buscaremos la manera más segura posible de adquirir conocimientos y esto nos lleva a la actitud científica.
1 Si doblamos 100 veces sobre si misma una hoja de papel de 0.1 mm alcanza un espesor equivalente a 800 mil millones de veces la distancia entre la Tierra y el Sol.
2 Solo se necsitan 23 personas para tener más del 50% de probabilidades de que coincidan los cumpleaños de dos de ellas en la misma fecha.
Publicado por
mathcons
0
comentarios
sábado, febrero 28, 2009
LAS CICATRICES DE LA EVOLUCIÓN
Juan Pelipe
Los seres humanos, al igual que todas las especies del planeta, tenemos una historia. Hemos llegado a donde estamos gracias a un proceso de lento de ensayo y error, llevado a cabo a lo largo de millones de años a través del tamiz de la supervivencia diferencial. Y, al igual que el resto de seres vivos, nuestros cuerpos y nuestro genoma suelen dar testimonio elocuente de esa larga historia. Lejos de ser el resultado de una creación especial, seguimos teniendo las cicatrices del proceso evolutivo que nos formó.
En este ensayo se analizarán algunas de las evidencias actuales que sugieren un pasado evolutivo para el hombre. Si bien el ejemplo más conocido es el apéndice (y posiblemente el vestigio mas prominente en el ser humano) no voy a centrarme en él. En lugar de ello, pretendo a llamar la atención sobre varias estructuras que no son tan populares y que sin embargo apuntan en la misma dirección.
• Los dedos de los pies. Estamos tan acostumbrados a ellos que generalmente no nos percatamos de lo extraños que son. ¿Por qué nuestros pies tienen estos dígitos poco funcionales en los extremos? A diferencia de los dedos de las manos, no podemos agarrar nada con ellos; y no son particularmente necesarios para mantener el equilibrio, ni mucho menos óptimos para el transporte. (¿Por qué no un frente fusionado, como los caballos?) Sin embargo, cualquiera que observe otras especies de primates podrá darse cuenta de que tienen, no dos manos y dos pies, sino cuatro manos, las cuales les sirven para agarrarse de las ramas y transportarse con facilidad entre los árboles. A medida que los primeros homínidos adquirieron la capacidad de ponerse de pie y caminar en posición erguida, los pies fueron perdiendo paulatinamente la función prensil que puede verse tan claramente en nuestros primos los chimpancés.
• El lanugo: Aunque no es muy conocido, este fenómeno representa una importante pista que apunta hacia nuestro pasado de mamíferos. El lanugo se refiere a una forma de pelo o vello corporal muy fino, que crece en los embriones como insulación de la piel debido a la ausencia de grasa. Normalmente, el lanugo se pierde alrededor del séptimo o el octavo mes de embarazo, aunque se sabe que los bebes que nacen de forma prematura pueden llegar a mantenerlo durante varias semanas después de su nacimiento. La teoría evolutiva puede explicar muy bien este fenómeno como una característica residual heredada de nuestros antepasados peludos.
• Piel de gallina: Con seguridad todo el mundo lo ha experimentado alguna vez: Cuando una persona tiene frío o miedo, diminutos músculos en la base de cada cabello hacen que los vellos se pongan de de punta. Es fácil ver porqué esto es un reflejo útil en los animales con pieles gruesas: erigir los pelos ayudan a crear una capa de aislamiento para protegerse del frío, y también hacen que el animal parezca más grande y más intimidante ante una posible amenaza. En los seres humanos, sin embargo, se trata un reflejo bastante inútil. Al igual que lanugo, los escalofríos son una pista que indica que, si bien hemos llegado a ser relativamente lampiños, somos los indudables descendientes de progenitores peludos.
• Hipo: Sí, el hipo es un signo del pasado evolutivo del hombre. De hecho, a diferencia del lanugo o la piel de gallina, que señalan únicamente nuestra historia compartida con mamíferos peludos, el hipo nos lleva de regreso hasta la época de los antepasados anfibios del hombre. Según este artículo de Neil Shubin (Cortesía del pulgar del panda), el hipo es controlado por un área del cerebro que compartimos con los renacuajos. El espasmo involuntario conocido como el hipo básicamente consiste en una fuerte inhalación de aire seguida de un cierre de la glotis (una válvula en la parte superior de la tráquea). En los renacuajos, que tienen el mismo reflejo, la inhalación lleva agua a la boca en donde las agallas pueden absorber el oxígeno que contiene, pero cierra la válvula para que el agua no entre en los pulmones. Lo que para los anfibios es un reflejo respiratorio vital, en los seres humanos no pasa de ser un problema chistoso. Y no solo eso; las mismas medidas que generalmente detienen el hipo en los seres humanos (inhalar dióxido de carbono, extender la pared torácica mediante una respiración profunda) también puede detener este reflejo en los renacuajos.
• La cola humana: No me refiero al coxis, sino a la verdadera cola humana. Se trata de uno de los atavismos humanos más sorprendentes, o al menos para los creacionistas. En raras ocasiones, los bebés humanos nacen con colas de hasta varias pulgadas de longitud. A diferencia de nuestros parientes primates, nuestras colas no son prensiles y pueden moverse apenas un poco a través de contracciones musculares; pero por lo demás son colas reales que contienen nervios, vasos sanguíneos, fibras musculares y a veces hasta vértebras adicionales.
De hecho, a todos los embriones humanos les crece una cola durante la gestación, aunque normalmente son reabsorbidas antes del nacimiento. La cola de la que hablo es simplemente lo que pasa cuando esto no sucede. Para un científico evolutivo, la razón por la que desarrollamos colas es evidente: somos descendientes de un antepasado que las tiene. A los creacionistas, que afirman que los seres humanos fueron creados de un porrazo en su estado actual, debe resultarles un tanto difícil explicar por qué tenemos tantas estructuras vestigiales que nos unen a otras especies de mamíferos.
• El fusionado cromosoma 2: Desde hace tiempo es bien sabido que los humanos tenemos 23 pares de cromosomas; uno menos que otros grandes simios, como los gorilas y los chimpancés. Es prácticamente imposible que el linaje que condujo a los seres humanos pueda haber perdido todo este material genético y seguir produciendo un organismo viable. ¿Dónde, entonces, fue a parar esta información?
En el extremo de cada cromosoma hay un segmento distintivo de ADN llamado telómero, con otro segmento especial denominado centrómero en el medio. Lo curioso del cromosoma 2 del ser humano es que presenta un telómero en un extremo seguido de un centrómero, como un cromosoma normal. A continuación presenta un segmento de dos telómeros en el centro seguidos de otro centrómero y de un cuarto telómero en el extremo - exactamente la estructura que esperaríamos encontrar si dos cromosomas se hubiesen fusionado en uno mismo. Al comparar este cromosoma con los dos cromosomas respectivos de otros primates nos encontramos con una coincidencia asombrosa (ver imagen aquí), lo que indica claramente que dicha fusión se produjo en algún momento después de que el linaje humano se hubiera separado de nuestros parientes.
• El pseudogen de la vitamina C: A diferencia de la mayoría de los mamíferos, los seres humanos no podemos sintetizar nuestra propia vitamina C, así que tenemos que ingerirla como parte de nuestra dieta o arriesgarnos a padecer la enfermedad del escorbuto. Según la hipótesis creacionista, los seres humanos fuimos creados así desde el principio, por lo que no esperaríamos encontrar pruebas de que se trata de una capacidad perdida. Sin embargo, la teoría evolutiva afirma todo lo contrario: siendo que tenemos un antepasado común con los otros mamíferos; y dado que la mayoría de ellos pueden fabricar su propia vitamina C, esperaríamos que alguno de nuestros antepasados “recientes” hubiera perdido esta habilidad. De ser así, nuestros genes podrían conservar evidencias de ello.
En este caso, la evidencia a favor de la evolución es contundente: los seres humanos si tenemos una versión del gen encargado de sintetizar la vitamina C, pero el nuestro esta "dañado", es decir desactivado por una mutación. Nuestros parientes primates, que también carecen de esta capacidad, también tienen versiones “estropeadas” del gen. Tal y como predice la teoría evolutiva, el mismo tipo de mutaciones presentes en el genoma humano pueden encontrarse en los genes de los chimpancés, orangutanes y macacos - pruebas concluyentes de que todos somos descendientes de alguna clase de primate que adquirió esta mutación en algún momento en el pasado. (Es probable que esta mutación no fuese perjudicial para los primates porque sus dietas son ricas en frutas, proporcionando abundante vitamina C.)
Tomadas en conjunto, las cicatrices de la evolución proporcionan pruebas abundantes de las relaciones evolutivas de los humanos con los otros primates. Al igual que todas las especies en este planeta, somos un resultado final de un largo proceso de mutación azarosa regido por el árbitro silencioso de la selección natural.
Publicado por
mathcons
0
comentarios
sábado, enero 31, 2009
EL TRÁGICO COSTE DE SER ACIENTÍFICO
Peter Singer
(Artículo publicado originalmente en Project Syndicate)
Durante su mandato como presidente de Sudáfrica, Thabo Mbeki rechazó el consenso científico de que el SIDA es causado por un virus, el VIH, y que los medicamentos antirretrovirales pueden salvar las vidas de los seropositivos. En lugar de ello, abrazó los puntos de vista de un pequeño grupo de científicos disidentes que sugerían otras causas para el SIDA.
Mbeki siguió manteniendo tercamente esta opinión a pesar de que la evidencia contra ella se fue haciendo abrumadora. Cada vez que alguien -incluso Nelson Mandela, el heroico luchador de la resistencia contra el apartheid que se convirtiera en el primer presidente negro de Sudáfrica- cuestionó públicamente los puntos de vista de Mbeki, sus partidarios lo denunciaban con saña.
Mientras Botswana y Namibia, vecinos de Sudáfrica, proporcionaban antirretrovirales a la mayoría de sus ciudadanos infectados por VIH, no ocurría así en la Sudáfrica gobernada por Mbeki. Un equipo de investigadores de la Universidad de Harvard ha estudiado las consecuencias de esta política. Utilizando supuestos conservadores, estima que si el gobierno de Sudáfrica hubiera proporcionado los medicamentos adecuados, tanto a pacientes con SIDA como a mujeres embarazadas con riesgo de infectar sus bebés, se habrían evitado 365.000 muertes prematuras.
Esa cifra es un indicador revelador de los altísimos costes de rechazar la ciencia o hacer caso omiso de ella. Es comparable con las pérdidas de vidas ocurridas en el genocidio de Darfur, y representa cerca de la mitad de víctimas de la masacre de tutsis en Ruanda en 1994.
Uno de los incidentes más importantes que dieron forma al rechazo mundial al régimen segregador sudafricano fue la masacre de Sharpeville en 1961, en que la policía disparó contra una muchedumbre de manifestantes negros, matando a 69 e hiriendo a muchos más. Mbeki, al igual que Mandela, luchó activamente contra el apartheid. Sin embargo, el estudio de Harvard muestra que es responsable de las muertes de 5000 veces más sudafricanos que la policía sudafricana blanca que disparó en Sharpeville.
¿Cómo juzgar a un hombre así?
En su defensa se puede decir que no tenía la intención de matar a nadie. Parece haber creído genuinamente -quizás todavía lo cree- que los antirretrovirales son tóxicos.
También podemos otorgar que Mbeki no tenía malas intenciones contra quienes sufren de SIDA. No deseaba hacerles daño y, por esa razón, deberíamos juzgar su carácter de manera diferente a quienes sí tienen ese fin, ya sea por odio o para beneficiar sus propios intereses.
Sin embargo, las intenciones no bastan, especialmente cuando hay tanto en juego. Mbeki es culpable, no por haber adoptado inicialmente una visión sostenida por una ínfima minoría de científicos, sino por haberse aferrado a ella sin permitir que se la sometiera a prueba en un debate justo y abierto entre expertos. Cuando el profesor Malegapuru Makgoba, el principal inmunólogo negro de Sudáfrica, advirtió que las políticas del presidente harían de Sudáfrica el hazmerreír del mundo científico, la oficina de Mbeki lo acusó de defender ideas occidentales racistas.
Desde la salida de Mbeki en septiembre, el nuevo gobierno sudafricano de Kgalema Motlanthe ha dado rápidos pasos para implementar medidas eficaces contra el SIDA. El ministro de salud de Mbeki, que se hizo conocido por sugerir que el SIDA se podía curar mediante ajo, jugo de limón y betarragas, fue despedido raudamente. La tragedia es que el Congreso Nacional Africano, el partido político predominante de Sudáfrica, dependía tanto de Mbeki que no fue depuesto hace varios años, como debería haber sido.
Las lecciones de esta historia son aplicables a siempre que la ciencia es pasada por alto en la formulación de políticas públicas. Esto no significa que siempre que haya una opinión mayoritaria en la comunidad científica, ésta será correcta. La historia de la ciencia muestra claramente lo contrario. Como los demás seres humanos, los científicos pueden ser influidos por una mentalidad de rebaño y el temor a verse marginados. El error culposo, especialmente cuando hay vidas en juego, no es estar en desacuerdo con los científicos, sino rechazar la ciencia como método de investigación.
Mbeki debe de haber sabido que, si sus opiniones poco ortodoxas acerca del SIDA y la eficacia de los antirretrovirales fueran incorrectas, sus políticas terminarían conduciendo a una gran cantidad de muertes innecesarias, y saber eso lo ponía bajo la mayor obligación de permitir que toda la evidencia se presentara y examinara de manera equitativa, sin temores ni favoritismos. Puesto que no fue así, Mbeki no puede eludir la responsabilidad de cientos de miles de muertes.
Ya seamos personas individuales, jefes de grandes empresas o líderes de gobierno, hay muchas áreas en las que no podemos saber lo que debemos hacer sin contar con un cuerpo de evidencia científica que nos sirva de guía. Mientras más responsabilidad tengamos, hay mayores probabilidades de que sean trágicas las consecuencias de tomar una decisión errónea. De hecho, cuando vemos las consecuencias posibles del cambio climático causado por las actividades humanas, la cantidad de vidas humanas que se pueden perder por decisiones erróneas empequeñece la cifra de vidas perdidas en Sudáfrica.
Publicado por
mathcons
1 comentarios
Categorías: ciencia, ciencias sociales, política










